Los términos de uso de las redes sociales se han convertido en uno de los quebraderos de cabeza de sus administradores. La semana pasada, el lÃder mundial en el ramo, Facebook, ha anunciado de boca de su creador, Mark Zuckerberg, el nacimiento de unos Principios y de una Declaración de Derechos y Responsabilidades del servicio que podrán ser revisados, comentados y enmendados por los propios usuarios. Además, en caso de ser finalmente aprobadas en votación popular, serán los usuarios quienes, con condiciones, determinarán en el futuro las distintas polÃticas del servicio que les afecten.

Esta decisión aparece como consecuencia de la gran oleada de crÃticas que recibió la compañÃa luego de cambiar los Términos de Uso del servicio, dando a entender que Facebook serÃa la propietaria en exclusiva y a perpetuidad de todos los contenidos subidos y compartidos por los usuarios. El revuelo causado fue tal que obligó al propio Zuckerberg a anunciar en su blog la vuelta a los antiguos términos de uso.
En primer lugar, Facebook ha anunciado la creación de un decálogo que recogerá los Principios de Facebook, es decir, los valores con los que se quiere conducir la compañÃa. Dichos principios serán publicados el próximo 1 de marzo en un grupo de discusión, donde los usuarios podrán evaluarlos y comentarlos, asà como proponer cambios u otros nuevos.
Esta declaración de principios conformará una especie de Constitución de Facebook a partir de la cual se ha redactado un segundo documento: la Declaración de Derechos y Responsabilidades, cuya función será controlar las relaciones de Facebook con los usuarios y otros que interactúen con la empresa. Esta Declaración ocupará el lugar de las actuales Condiciones de Uso, las Condiciones de Uso de los Desarrolladores y los Términos y Condiciones de Publicidad del servicio.
En caso de que la votación prospere la democracia a la Zuckerberg quedará instaurada en Facebook y todos los futuros cambios de polÃticas podrán ser votados por los usuarios, siempre y cuando su nivel de interés lo justifique, según el propio Zuckerberg. Dicho interés se determinará por el número de usuarios que comentan sobre el cambio propuesto durante el perÃodo de comentarios.
Nunca me habÃa preguntado, ¿qué pasa con las cuentas de cualquier sitio de internet de las personas que fallecen a diario? Y es que siempre que abrimos una cuenta en algún sitio web, lo hacemos sin estar conscientes de que es una cuenta prácticamente para siempre. Los sitios de red social mantienen en activo los perfiles de gente ya fallecida, dando pie a un sinfÃn de contratiempos: comentarios no deseados, spam e incluso pornografÃa.

Las polÃticas de gestión para usuarios fallecidos varÃan de unas redes a otras pero en general, lo normal es que nadie preste demasiada atención a las cuentas inactivas, ni a las razones que hacen que no estén siendo utilizadas. Los usuarios de MySpace, por ejemplo, pueden controlar quiénes son sus amigos, pero no suelen tener demasiado control sobre lo que estos amigos hacen. De esta forma, cualquier espacio personal está sujeto al ataque de phising y spam, sobre todo si el usuario no está atento. Los administradores de esta red dicen que tratan el caso de las defunciones una por una, pero en la práctica la realidad es otra. “MySpace nunca borra un perfil por inactividad –dicen las directrices del sitio-. Sin embargo, si un familiar solicita que el perfil sea retirado atenderemos a su petición y lo quitaremos”.
“MySpace no permite que nadie asuma el control del perfil de un usuario fallecido y, como con cualquier perfil de nuestra red, el perfil histórico debe acatar nuestras normas de uso”. Por tanto, las opciones son o dejar el perfil como está (abierto a toda serie de excesos) o quitarlo por completo.
LinkedIn sà tiene una polÃtica clara respecto a los usuarios que fallecen: a petición de la familia, será retirado el perfil de la red. LiveJournal va más allá: existe un estatus especial para recordar a los miembros fallecidos. Este estatus congela el perfil en el momento en el que se comunica la defunción y asà queda libre de ataques. Los amigos del usuario pueden seguir leyendo la información del ausente pero sin riesgo a que aparezcan imágenes o comentarios no aprobados por el que fuera una vez miembro de la red.
Es verdad que el iPhone es una gran equipo, que provee el usuario muchas funciones y la posibilidad de descargar infinidad de aplicaciones desde AppStore, que por cierto, ha resultado un gran éxito para Apple, luego de que en el primer mes se realizaran más de 60 millones de descargas.

Pese a esto, las aplicaciones que en realidad merecen ser descargadas se pueden contar con los dedos de las manos. Vamos a estar claro, hay demasiadas aplicaciones que en un principio llaman la atención, y los usuarios las utilizan una o dos veces y luego ven que no eran tan útiles como se pensaba.
Pero esto no es todo, pues el señor Jobs tenÃa un secreto escondido, sobre el que ya habÃan rumores circulando por la red, pero que ahora ha sido confirmado. Resulta que Apple tiene la facultad, cuando asà lo desee y sin preguntarle a nadie, de deshabilitar a distancia cualquier software de los teléfonos de los usuarios. Ellos dicen que serÃa insensato no haberlo implementado, para poder proteger el teléfono y los datos del usuario, pero el sistema cerrado que nos plantea Apple con su tienda (de la que ya se han retirado varias aplicaciones) ya cobra un color demasiado oscuro.
Parece un poco injusta esta polÃtica por parte de la empresa, ya que si bien Apple no nos obliga en ningún momento a comprar un iPhone, también es cierto que existe la posibilidad de que alguién pague por un software que no tendrá derecho de utilizar en un momento determinado, sólo porque a Apple le parece “inadecuado”.