Un satélite de la NASA que debía ser colocado en el espacio para trazar un mapa del dióxido de carbono en la atmósfera terrestre, terminó hundido en el mar, cerca de la Antártida, luego de que el cohete que lo transportaba fallara.

El Observatorio del Carbono en Órbita, valorado en 278 millones de dólares, despegó a bordo de la astronave no tripulada Taurus desde la base de la Fuerza Aérea Vandenberg, en California, con dirección a una órbita espacial a unos 645 kilómetros sobre los polos.
La nave, de 447 kilos, se encontraba dentro de una especie de concha que le sirve de protección, pero a los tres minutos del vuelo la cubierta no se despegó como se esperaba, haciendo fracasar la misión. “Como resultado directo de cargar con ese peso extra, no logramos orbitar”, dijo John Brunschwyler, administrador del programa de Taurus con el fabricante Orbital Sciences Corp.
La nave, también construida por Orbital Sciences, volvió a Tierra, cayendo en el océano Pacífico cerca de la Antártida. El observatorio era el primero de la NASA dedicado a rastrear las emisiones de dióxido de carbono a escala global. Las mediciones del satélite debían ayudar a elaborar mejores modelos climáticos.
El CEO de Apple ha informado mediante un comunicado público que su estado de salud no peligra y que su ausencia en MacWorld no es debida a nada relacionado con ello. Su pérdida de peso se debe a un desajuste hormonal que, en palabras de Jobs, tiene solución sencilla y está siguiendo el tratamiento. Para primavera debería volver a tener su peso habitual.

Por tanto, una vez más, los rumores sobre el estado de salud de Jobs vuelven a fallar, y ya no sabemos si es que alguien lo quiere ver muerto, o simplemente se especula con su salud para variar de una forma controlada el estado de las acciones de Apple. En la carta Jobs hace mención a que va a tomarse unas vacaciones familiares, las primeras en 10 años y por ello ha decidido dejar a cargo de la keynote a Philip Schiller.
La carta finaliza aclarando que seguirá en su puesto, que lleva ocupando ya 11 años, como CEO durante su recuperación y que en caso de no poder cumplir con sus obligaciones será el primero en informar y hacerlo público tanto a la mesa directiva de Apple como a los seguidores de la misma.
Un análisis de Apple Insider revela que el peso de este ultraportátil de Apple está pasando a ser un problema para sus ingenieros que quieren cambiar a otro material para hacer que dicho modelo sea aún más ligero.

El reciente proceso “unibody” de fabricación de los nuevos MacBooks en el que el aluminio está muy implicado podría representar un problema para los ultraportátiles de Apple, que con este tipo de material ganan algo de peso que sus ingenieros quieren aligerar mediante el uso de fibra de carbono.
Dicho material ya se usa con éxito en multitud de aplicaciones (aeroespaciales, navegación, etc.) y podría ser que el porcentaje de peso debido a la carcasa de aluminio, que sería sustituida por fibra de carbono, fuera importante. Sin embargo las declaraciones del jefe de diseño industrial de Apple, Jonathan Ive, no parecen confirmar los rumores, ya que Ive afirma que las máquinas son extremadamente sólidas y que Apple no quiere sacrificar eso.