Blog de Tecnologia: oxígeno

Yez, un vehículo que transforma CO2 en oxígeno

Para nadie es un secreto que los productos ecológicos están de moda porque simplemente atraen a la gente y hace que los usuarios no se sientan mal por comprar cosas. Pero ahora las compañías GM y SAIC han unido sus esfuerzos para crear un que no sólo es eléctrico y totalmente , sino que además ayudaría a limpiar el ambiente, creando a partir del contaminante CO2.

No se conoce a ciencia cierta cómo funcionará el mecanismo que realizará esta ardua tarea, y es que el podría llegar a ver la luz por allá en 2030 aproximadamente. Al parecer requieren cierto tiempo de desarrollo y experimentación.

Sabiendo esto, pareciera que esta tan lejano que nunca lo veremos llegar, pero en realidad sería excelente que este proyecto no se quedara sólo en el papel, pues representaría una imaportante ayuda para nuestro ya congestionado planeta.



Es posible obtener oxígeno a partir de polvo lunar

de la y la Case Western Reserve University han desarrollado un proceso para conseguir extraer oxigeno del polvo lunar y han comprobado que la tecnología funcionaría en la , lo que supone un paso muy importante para la creación de infraestructuras permanentes en la superficie lunar.

Han ideado unos tamices a través de los cuales consiguen las partículas de óxido de metal idóneas presentes en el polvo lunar para generar mediante procesos químicos. Lo que faltaba era averiguar cómo funcionarían los tamices en gravedad lunar y eso es lo que probaron durante dos días en el conocido avión de la Vomit Comet que sirve para simular entornos con ingravidez. Los resultados fueron satisfactorios, el proceso para obtener las partículas de óxido de metal funciona igual que en la Tierra.

Ahora bien, el tema de construir instalaciones permanentes en la es muy controvertido, sobre todo desde que un grupo de asesores liberó informe donde se comentaba hacía falta mucho dinero para volver al satélite, fondos que se podrían utilizar para otros proyectos más interesantes. Dicho esto en lo que sí parece existir unanimidad es en que si queremos seguir explorando el en algún momento será necesario crear “refinerías espaciales” que permitan a las naves abastecerse sin volver a la Tierra. Lo primero para eso es conseguir y aquí la buena noticia: según los investigadores esta tecnología probada en el Vomit Comet también sería funcional en . Estamos ante otro que nos permitirá en el futuro construir instalaciones permanentes en el .

Vía | ALT1040.



La hipoxia marina acecha en los océanos

El mar está en peligro. Cada vez hay más zonas marinas muertas, extensiones oceánicas en las que los niveles de han descendido tanto que ya no queda horizonte para la vida, que retrocede, acorralada por aguas asesinas. Las consecuencias ecológicas pueden ser irreversibles si no se ataja el problema antes de diez o veinte años.

El nombre científico del problema es hipoxia marina. Según un estudio realizado por investigadores norteamericanos y suecos, y publicado por la revista Science, el ahogo de los mares viene siendo alarmante desde los años sesenta. A comienzos del siglo XX sólo había cuatro zonas de “mar muerto” en el mundo, y a mediados de los años sesenta ya había 49, que se habían convertido en 87 en los años setenta, y en 162 en los ochenta. Desde entonces la progresión no ha decrecido. En 1995 ya había 305 burbujas inertes en las aguas cercanas a las costas en todo el mundo. En estos momentos se estima que hay 405, y que entre todas suman 245.000 kilómetros cuadrados, casi como la superficie de Nueva Zelanda.

Si no se ataca rápidamente el problema es fácil que el daño resulte permanente y sus efectos son bastante graves: a un ecosistema marino le puede llevar diez años recuperarse de la pérdida de , y muy raramente la recuperación es plena. Cuando vuelve a haber vida, está enrarecida, con las especies afectadas y debilitadas.

Es lamentable que las autoridades no presten nunca la debida atención a un fenómeno de este tipo hasta que surgen alarmas sanitarias o alimentarias, cuando por lo general ya resulta demasiado tarde. Combinada con los efectos del calentamiento global, que ayudan precisamente a minimizar el problema, la hipoxia marina constituye hoy en día el reto número uno de los mares.

No hay tiempo que perder, porque, aunque no es realista pretender volver a los niveles de preindustriales, debemos luchar por romper esta tendencia de que las zonas muertas se doblan cada década; y es que a este paso, en diez o veinte años no va a quedar nada.