La NASA ya tiene planificada la próxima misión que enviará a Marte, se trata del Mars Science Laboratory (MSL) rebautizado como Curiosity gracias a un concurso en el que participaron miles de estudiantes de Estados Unidos y que debería ser lanzado en el año 2011.

El mes pasado se materializó un importante acuerdo entre la NASA y la ESA, por medio del cual ambas agencias pretenden unir fuerzas en la exploración de Marte. Este acuerdo permitirá a ambas agencias reducir costos y aumentar los beneficios obtenidos en las misiones. Gracias a este acuerdo la próxima misión enviada por la ESA a Marte (denominada ExoMars), podría utilizar un cohete de la NASA (Atlas V) y un nuevo sistema de descenso denominado “Skycrane”.
En conjunto con la sonda enviada por la ESA, viajaría un rover de la NASA que cuyas dimensiones lo ubicarían a medio camino de los rovers que actualmente se encuentran en el planeta rojo (Spirit y Opportunity) y el Curiosity. Este nuevo rover ha sido denominado como MRR (Mid-Range Rover) y tendría un costo superior a los 1.000 millones de dólares.
Si bien las dimensiones de este rover serían menores que las de su antecesor, la experiencia obtenida por la NASA en sus misiones al planeta rojo le permitirían diseñarlo de mejor manera, con el objeto de sea equipado con instrumentos de punta.
Vía | FayerWayer.
El lanzamiento de la nave Kepler desde Cabo Cañaveral en Florida, marca el comienzo de la mas ambiciosa caza de planetas parecidos al nuestro en sistemas solares distantes.

El telescopio Kepler tardará unos tres años y medio para adentrarse en los confines de la Vía Láctea, en dirección hacia las constelaciones Cygnus y Lyra, con la esperanza de conseguir planetas del tamaño de la Tierra.
Cada media hora, Kepler grabará el brillo de cerca de 100 mil estrellas utilizando una cámara de 95 megapíxels construida por la firma Británica ev2. La cámara es tan sensitiva que puede percibir el imperceptible oscurecimiento de la luz de un carro mientras una mosca vuela a través de ella.
La misión centrará sus esfuerzos en la región Goldilocks, donde las condiciones son ideales para la existencia de agua líquida, y por ende la existencia de vida tal y como la conocemos. Para el final de la misión podremos tener una idea mas clara de el lugar que ocupamos en el universo.
Un satélite de la NASA que debía ser colocado en el espacio para trazar un mapa del dióxido de carbono en la atmósfera terrestre, terminó hundido en el mar, cerca de la Antártida, luego de que el cohete que lo transportaba fallara.

El Observatorio del Carbono en Órbita, valorado en 278 millones de dólares, despegó a bordo de la astronave no tripulada Taurus desde la base de la Fuerza Aérea Vandenberg, en California, con dirección a una órbita espacial a unos 645 kilómetros sobre los polos.
La nave, de 447 kilos, se encontraba dentro de una especie de concha que le sirve de protección, pero a los tres minutos del vuelo la cubierta no se despegó como se esperaba, haciendo fracasar la misión. “Como resultado directo de cargar con ese peso extra, no logramos orbitar”, dijo John Brunschwyler, administrador del programa de Taurus con el fabricante Orbital Sciences Corp.
La nave, también construida por Orbital Sciences, volvió a Tierra, cayendo en el océano Pacífico cerca de la Antártida. El observatorio era el primero de la NASA dedicado a rastrear las emisiones de dióxido de carbono a escala global. Las mediciones del satélite debían ayudar a elaborar mejores modelos climáticos.
La NASA anunció que postergó hasta el 22 de febrero el lanzamiento de la misión del transbordador Discovery a la Estación Espacial Internacional para tener más tiempo para probar unas válvulas de combustible potencialmente problemáticas.

La primera misión del año del transbordador había sido planificada inicialmente para el próximo jueves, pero ya estaba aplazada en una semana para investigar las válvulas que mantienen el tanque de combustible debidamente presurizado durante su ascenso a la órbita.
Un pequeño trozo de una válvula se rompió en noviembre durante el último lanzamiento. Pese a que no representó un riesgo para la nave o su tripulación, la NASA quiere verificar qué podría suceder si un trozo más grande se libera y queda alojado en las líneas que hacen circular el hidrógeno de vuelta al tanque.
“Hemos formulado un plan a probar lo que no se nos ocurrió el otro día”, dijo el portavoz de la NASA Kyle Herring, al explicar la decisión de postergar aún más el lanzamiento.
La NASA tiene pensado lanzar ocho vuelos más hacia la estación espacial para completar su construcción, la que se ha extendido por más de una década. También está prevista una misión final de servicio para el telescopio espacial Hubble antes de que los transbordadores sean retirados del servicio en el 2010.
La estación es un proyecto de 16 naciones con un costo de 100.000 millones de dólares. La misión del Discovery es entregar el último set de paneles solares para así producir energía en el puesto orbital.
India se ha convertido en la tercera potencia asiática en lanzar una misión a la Luna, después de que lo hicieran sus rivales China y Japón. El despegue se ha producido con éxito desde la bahía de Bengala. Con la conquista del satélite terreste, India alcanza un símbolo de desarrollo tecnológico, económico y de poder.

La misión india Chandrayaan-1, que significa nave lunar en sánscrito, llega casi un mes después del primer paseo espacial chino y cinco años después de que ese gigante asiático lanzara su primera nave tripulada.
Sin embargo, éste es un gran salto en la conquista india del espacio. El país ha ido perfeccionando su propia tecnología, que inició casi de manera casera en los años sesenta y que hasta hace 10 años se limitaba a construir sus propios satélites y ponerlos en órbita.
“En la última década entramos fuerte en el ámbito comercial y hemos lanzado un total de 16 aparatos internacionales, de procedencias tan diferentes como Alemania, Argentina o Corea”, cuenta por teléfono Sridhara Murthy, director general del Antrix Corporation, la sección comercial de la ISRO. A principios de año fue lanzado el más polémico de todos, un satélite espía de Israel, por lo que Nueva Delhi sufrió fuertes críticas de la comunidad internacional encabezadas por Irán.
Ahora el reto es que el Chandrayaan-1 supere los más de 384.000 kilómetros que separan a la Tierra de la Luna y que entre en su órbita el próximo 8 de noviembre. Según la versión oficial, su principal objetivo es hacer un mapa de tres dimensiones de las características topográficas y de la composición química de su superficie. El interés indio de estudiar la posibilidad de extraer helio 3 ha levantado gran polémica.
India está también iniciando una carrera internacional por apoderarse de ese combustible clave para la fusión nuclear. Aunque ahora la fusión no está disponible comercialmente, se cree que lo podría estar más adelante y que la Luna podría contener mucha más cantidad de helio 3 que la Tierra. “En el futuro podría ser una fuente de energía limpia y es uno de los objetivos de nuestra misión”, señala un portavoz de la ISRO.