La Administración Nacional Espacial China ha dejado muy claro en el IAC 2009 (International Astronautical Congress) que están determinados a convertirse en una potencia espacial en el mediano y largo plazo.
Para ello, han decidido construir su propia estación espacial orbitando alrededor de la tierra, que debería estar lista y funcionando en 2020. Pero esto no es todo, porque luego de esto planean enviar una misión tripulada a la Luna más o menos en 2030, para luego construir una base lunar fija.
De llegar a construir dicha base, resultaría muchísimo más fácil enviar misiones a otros planetas del Sistema Solar, con lo que estarían un paso adelante de sus competidores. Finalmente, para 2050 planean lanzar una sonda fuera del sistema solar.
Parece una buena iniciativa por parte de el estado Chino, que podría reavivar la carrera espacial. Ahora falta esperar para ver si estos planes se hacen realidad, y cuál será la reacción de los demás países que participan en la exploración del espacio.
Científicos de la NASA y la Case Western Reserve University han desarrollado un proceso para conseguir extraer oxigeno del polvo lunar y han comprobado que la tecnología funcionaría en la Luna, lo que supone un paso muy importante para la creación de infraestructuras permanentes en la superficie lunar.
Han ideado unos tamices a través de los cuales consiguen las partículas de óxido de metal idóneas presentes en el polvo lunar para generar oxígeno mediante procesos químicos. Lo que faltaba era averiguar cómo funcionarían los tamices en gravedad lunar y eso es lo que probaron durante dos días en el conocido avión de la NASA Vomit Comet que sirve para simular entornos con ingravidez. Los resultados fueron satisfactorios, el proceso para obtener las partículas de óxido de metal funciona igual que en la Tierra.
Ahora bien, el tema de construir instalaciones permanentes en la Luna es muy controvertido, sobre todo desde que un grupo de asesores liberó informe donde se comentaba hacía falta mucho dinero para volver al satélite, fondos que se podrían utilizar para otros proyectos más interesantes. Dicho esto en lo que sí parece existir unanimidad es en que si queremos seguir explorando el espacio en algún momento será necesario crear “refinerías espaciales” que permitan a las naves abastecerse sin volver a la Tierra. Lo primero para eso es conseguir oxígeno y aquí la buena noticia: según los investigadores esta tecnología probada en el Vomit Comet también sería funcional en Marte. Estamos ante otro avance que nos permitirá en el futuro construir instalaciones permanentes en el espacio.
Vía | ALT1040.
Los investigadores de la NASA y el departamento de Energía de Estados Unidos han probado recientemente tecnologías para desarrollar un reactor de fisión nuclear seguro, fiable y eficiente, que podría se utilizado en la Luna o en Marte en 2020, el año en el que la NASA planea volver a la Luna.

Este nuevo sistema de energía nuclear es parte de un proyecto de la NASA que se inició en 2006, para examinar pequeños reactores para su utilización en otros planetas. Si bien la energía nuclear sigue siendo polémica, los investigadores dicen que el reactor será diseñado para ser totalmente seguro y que sería enterrado a una distancia suficiente para proteger a los Astronautas de cualquier radiación que puedan generar.
Concretamente, la generación de energía se realizaría mediante una unidad de conversión compuesta por dos motores, a los que llega la electricidad mediante un líquido metálico, que transfiere el calor del reactor a los motores.
La energía nuclear está siendo de nuevo considerado para misiones lunares y Marte porque, a diferencia de otras alternativas como la energía solar, puede proporcionar energía constante y apoyo a los sistemas de recarga de vehículos todo terreno. En cuanto a la energía solar en la Luna, es más limitada porque la luna está oscura hasta 14 días y tiene profundos cráteres que pueden ocultar el sol.
Vía | Europa Press.

Un equipo Italiano participante en el concurso Google X Prize, que busca ganar el premio de 20 millones de dólares que ofrecen los organizadores han decidido hacer llegar a la luna unos robots con forma de araña, con la finalidad de enviar imagenes en alta definición a la tierra.
De esta manera, los próximos visitantes a nuestro satélite natural podrían no ser humanos. Estos pequeños robots están diseñados para viajar a través de la superficie lunar tomando datos a través de sensores y cámaras, para su posterior estudio en la tierra.
Vía | Dvice.
Estados Unidos se quedará sin transbordadores en la Estación Espacial Internacional (EEI) entre 2010 y 2015 después de que la flota de transbordadores actual sea retirada en 2010, y deberá esperar un lapso de cinco años hasta que entren en funcionamiento las naves Orion, por lo que las misiones a la EEI serán realizadas por las rusas Soyuz.

La NASA ha renunciado a su plan de reemplazar en 2013 su flota de transbordadores debido a la falta de fondos y problemas técnicos, según han informado las autoridades. La agencia espacial estadounidense esperaba enviar astronautas a la EEI a bordo de una nueva nave llamada Orion en septiembre de 2013, mucho antes de la fecha límite oficial de marzo de 2015, dentro del marco del programa Constellation. De esta manera, pretendían reducir el lapso de cinco años sin transporte espacial.
“La ventana abierta de oportunidades para acelerar el proyecto Orion se cerró”, ha afirmado en una teleconferencia con periodistas el responsable del programa, Jeff Hanley, desde el Centro Espacial Johnson que la NASA posee en Houston. “La financiación para los próximos dos años es muy ajustada y por eso hemos tenido que reconsiderar el programa”, ha añadido Hanley.
La agencia ahora espera poder lanzar la tripulación de Orion a la estación espacial en septiembre de 2014. El retraso obligará a la NASA a negociar nuevamente varios contratos con las compañías que desarrollan su equipamiento y le proveen servicios bajo el programa Constellation, que tiene como máximo objetivo enviar astronautas a la Luna en 2020.
Orión podrá transportar a cuatro tripulantes para las misiones a la Luna y más tarde podrá apoyar las transferencias de tripulación para las misiones a Marte. Aunque con la forma de antigua cápsula espacial, estará equipada con la más novedosa tecnología. Su forma cónica permitirá un regreso más seguro y fiable a la Tierra que las actuales shuttle, más expuestas al calentamiento en la reentrada a la atmósfera. La nave medirá casi cinco metros de diámetro y tendrá una masa de cerca de 25 toneladas. En el interior tendrá más de 2,5 veces el volumen de una cápsula Apolo.