Titular escandaloso y enojante el que llega desde Brasil. No sorprende en absoluto, vista la cruenta guerra en que se han embarcado los responsables del mundo del negocio de la cultura. Sin embargo, el hecho de que una entidad jurÃdica haya declarado ilegal un programa por considerarlo perjudicial para los intereses de unos pocos, parece ciertamente demencial. Se ha perpretrado la primera sentencia que convierte a los usuarios de P2P en delincuentes. La batalla legal que estaban librando los acusadores (grupos anti-piraterÃa) contra una web que ofrecÃa un programa de intercambio de archivos para su descarga, ha degenerado en este fallo histórico.
Esta web, iPlay.com.br, ponÃa a disposición de los internautas un programa P2P llamado K-Lite Nitro. Desde primeros de año la justicia carioca le viene reclamando a Cadare Information Technology (gestiona la web donde se ofrece el programa) que implemente un filtro en dicho programa para evitar el intercambio de archivos protegidos con derechos de autor. Sin embargo, ellos alegan que no son los desarrolladores del software y, por tanto, les resulta imposible añadir dicho filtro. Cadare simplemente ofrece el programa a quien lo quiera descargar pero no es responsable de su uso.
Después del juicio, la Cámara 6ª Civil de la Corte de Paraná en el sur de Brasil dictó una sentencia en la que se prohÃbe el uso del programa ya que el mecanismo de filtrado no resulta eficaz. Asà resuelven el problema los jueces brasileños. Incluso se llegó a sugerir que cualquier sitio web que ofrece el software junto a la publicidad (es decir, tratando de sacar provecho de lo que ofrecen) estarÃa cometiendo un delito por lo tanto serÃa castigado con una sentencia de entre 2 y 4 años de cárcel.
VÃa | Neoteo.
Un argentino que vive en el exterior tendrá que chatear con su hijo tres dÃas a la semana, determinó una inusual sentencia de la justicia de Rosario. Para ello, el hombre deberá proveer al chico de 10 años de una computadora, incluida una webcam.
El fallo del Tribunal fue tomado a fin de suplir con internet la relación que no pueden sostener en forma personal y evitar que el costo de las llamadas telefónicas de larga distancia sea un obstáculo para garantizar el contacto.
El hombre, identificado por sus iniciales EC para proteger la integridad del menor, deberá cumplir con las “visitas” online los dÃas martes, jueves y domingos, durante una hora.
La causa fue idea de la madre del menor, quien denunció ante el tribunal que su ex marido trabaja como marinero sin domicilio fijo. Según la denuncia, el hombre tendrÃa residencia en España, paÃs al que se fue en 2004 con la promesa de luego llevarse a toda su familia. “Desde entonces, sus contactos vÃa mail o carta con su hijo son esporádicos, y fÃsicamente no se ven desde hace cuatro años, lo que provoca en el niño situaciones de angustia”, comentaron fuentes judiciales.
La propiedad privada se debe respetar, y atentar contra ella es un hecho punible tanto en el mundo real como en un universo virtual. Asà lo ha determinado un juez holandés, que ha considerado un delito el robo de bienes virtuales, y ha considerado que debe tratarse de la misma forma que el robo de objetos materiales.
Los hechos sucedieron el pasado 6 de septiembre, cuando el acusado, de 16 años, se encerró en una habitación con la vÃctima, de 13 años. Después de forcejear y supuestamente ser amenazado con un chuchillo, el más pequeño se vio obligado a entrar en su cuenta del universo RuneScape.
Una vez dentro del juego, el mayor se apropió del dinero y las posesiones virtuales (un amuleto y una máscara) que el más pequeño habÃa conseguido en el juego, los trasladó a su cuenta y se marchó.
Según la sentencia del juez, los bienes no tienen que ser materiales para que la ley los considere robados. Durante el juicio no se tomaron en cuenta los supuestos golpes y amenazas del acusado a la vÃctima, sino sólo el hecho de sustraer sus bienes virtuales.
La acusación pedÃa para el ladrón una pena de 180 horas de trabajo social o 90 dÃas de reclusión. Finalmente, el juez fijó el castigo en 160 horas de trabajos o 80 dÃas de encierro.
Lo que está claro es que el caso puede sentar un precedente en el paÃs, ya que es la primera vez que un delito cometido dentro de un escenario virtual tiene consecuencias penales reales para el infractor. Ahora, el debate en Holanda se centra en si esta medida ha ido demasiado lejos o no.