La United States Patent and Trademark Office (USPTO) acaba de conceder a una compañÃa semidesconocida llamada VoloMedia la patente sobre un método para generar contenido multimedia de manera episódica, que traducido a términos que todos entendamos quiere decir que esta firma ha sido agraciada con la patente sobre el podcasting.
Asà lo entiende la propia Volomedia, que poco ha tardado en publicar un escrito en su página web en el que se atribuye los derechos sobre esta tecnologÃa y deja a entender que, a partir de ahora, quien quiera publicar podcasts deberá pagar por ello.
VoloMedia presentó la solicitud de patente en el 2008, mucho después de que el podcasting apareciera allá por finales del 2004. ¿Cómo es que se la han concedido entonces? Bueno, esta empresa afirma que se trata de una actualización/continuación de una solicitud que en el 2003 pidió una tercera firma.
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Los términos de uso de las redes sociales se han convertido en uno de los quebraderos de cabeza de sus administradores. La semana pasada, el lÃder mundial en el ramo, Facebook, ha anunciado de boca de su creador, Mark Zuckerberg, el nacimiento de unos Principios y de una Declaración de Derechos y Responsabilidades del servicio que podrán ser revisados, comentados y enmendados por los propios usuarios. Además, en caso de ser finalmente aprobadas en votación popular, serán los usuarios quienes, con condiciones, determinarán en el futuro las distintas polÃticas del servicio que les afecten.

Esta decisión aparece como consecuencia de la gran oleada de crÃticas que recibió la compañÃa luego de cambiar los Términos de Uso del servicio, dando a entender que Facebook serÃa la propietaria en exclusiva y a perpetuidad de todos los contenidos subidos y compartidos por los usuarios. El revuelo causado fue tal que obligó al propio Zuckerberg a anunciar en su blog la vuelta a los antiguos términos de uso.
En primer lugar, Facebook ha anunciado la creación de un decálogo que recogerá los Principios de Facebook, es decir, los valores con los que se quiere conducir la compañÃa. Dichos principios serán publicados el próximo 1 de marzo en un grupo de discusión, donde los usuarios podrán evaluarlos y comentarlos, asà como proponer cambios u otros nuevos.
Esta declaración de principios conformará una especie de Constitución de Facebook a partir de la cual se ha redactado un segundo documento: la Declaración de Derechos y Responsabilidades, cuya función será controlar las relaciones de Facebook con los usuarios y otros que interactúen con la empresa. Esta Declaración ocupará el lugar de las actuales Condiciones de Uso, las Condiciones de Uso de los Desarrolladores y los Términos y Condiciones de Publicidad del servicio.
En caso de que la votación prospere la democracia a la Zuckerberg quedará instaurada en Facebook y todos los futuros cambios de polÃticas podrán ser votados por los usuarios, siempre y cuando su nivel de interés lo justifique, según el propio Zuckerberg. Dicho interés se determinará por el número de usuarios que comentan sobre el cambio propuesto durante el perÃodo de comentarios.
Un filtro de internet genera controversias ya que podrÃa convertir a Australia en uno de los censores más firmes de la web entre las naciones democráticas, al buscar censurar contenidos como la pornografÃa infantil, violencia o criminalidad. Los consumidores, activistas por los derechos civiles, proveedores de internet y polÃticos de oposición se cuentan entre los crÃticos del filtro obligatorio, que bloquearÃa al menos 1.300 sitios prohibidos por el gobierno.
“Esto obviamente es censura”, dijo Justin Pearson Smith, de 29 años, quien organizó actos en Melbourne y unos de los varios grupos en la red social Facebook que están contra la medida. La lista de sitios prohibidos, que el gobierno no ha publicado, es arbitraria y no está sujeta a escrutinio legal alguno, dijo Smith, lo cual deja al gobierno y los legisladores con toda libertad para satisfacer sus intereses.
Los proveedores de internet afirman que un filtro podrÃa reducir las velocidades de acceso y muchos ponen en duda su capacidad para cumplir las metas manifiestas. El material ilegal como la pornografÃa infantil suele ser intercambiado en redes entre pares o “peer-to-peer” o sitios de charla virtual o “chateo”, los cuales no serÃan cubiertos por el filtro.
“La gente no publica abiertamente pornografÃa infantil, de la misma forma en que no puedes entrar a una tienda en Sydney y comprar una ametralladora. Un filtro de esta naturaleza solamente bloquea material de sitios públicos, pero el material ilÃcito es intercambiado en el mercado negro, por medio de canales secretos”, dijo Geordie Guy, vocero de Electronic Frontiers Australia, un grupo de activismo.
El ministro de Comunicaciones, Stephen Conroy, propuso el filtro este año, en cumplimiento de una promesa realizada hacÃa un año por el gobierno del Partido Laborista para hacer más segura y limpia internet.
Los Juegos OlÃmpicos deben su aura planetaria y su fortuna a la televisión, socia olÃmpica desde hace 60 años, una evidencia que no impide al COI cortejar a los nuevos medios, con internet y los teléfonos móviles a la cabeza, que entrarán en el mercado en los Juegos de PekÃn.

En esta edición de los Juegos OlÃmpicos, 187 paÃses han adquirido los derechos de los nuevos medios contra menos de 10 en Atenas. Una explosión que nada tiene que ver con el lento proceso de seducción en la valorización de los derechos televisivos.
Pero el Comité OlÃmpico Internacional sólo explota una Ãnfima parte del potencial, como explica uno de los resposables de marketing: “Se vendieron muchos derechos para 2008 a finales de los años 90, en la época donde la televisión en internet o sobre el teléfono móvil no era la que es hoy dÃa”.
De los cerca de 1.740 millones de derechos de difusión que generarán los Juegos de PekÃn, sólo una parte mÃnima vendrá de los nuevos vectores de imagen. Técnicamente, los derechos de los nuevos medios todavÃa no han sido cedidos independientemente de los derechos televisivos. El COI perpetúa su modelo tradicional.
“Históricamente, siempre hemos vendido los derechos por territorio, a grupos de cadenas (la UER para Europa, la OTI para Sudamérica o NBC en Estados Unidos). Era práctico porque sólo se firmaba un contrato por zona y el grupo se encargaba de revender los derechos a sus miembros”, añade.
Lógicamente, son estos grupos continentales quienes se ocuparon de revender los derechos de los nuevos medios de comunicación. Un juego de niños cuando el cliente se llama por ejemplo BBC y posee, además de una cadena de televisión de gran audiencia, una plataforma de internet competente.
Pero el caso no es tan frecuente. El COI tiene tendencia a pasar cada vez más acuerdos económicos directos con los difusores para sacar más beneficio y una mayor audiencia.
Pues el Comité OlÃmpico Internacional busca tanto el rendimiento como la universalidad en la materia: “Nuestro objetivo es permitir que el máximo de personas en el mundo sigan los Juegos“, explica su presidente Jacques Rogge, mientras que la carta olÃmpica estipula que los difusores son seleccionados en base a su aptitud para alcanzar la mayor audiencia y su compromiso a la hora de promover los Juegos y los valores olÃmpicos.