Historias de dominios robados hay miles, millones tal vez. Un dominio para quienes crean empresas en internet es como que te saquen de la oficina y no puedas volver a entrar, o como que de un dÃa para el otro, todas y cada una de las tiendas donde vendÃas tu producto dejan de existir.
Es un problema grave que está en un área gris legal y que resulta difÃcil de pelear por vias legales ya que siendo internet, el ladrón puede estar en un paÃs, el afectado en otro paÃs y la compañÃa que hizo el registro también en otro paÃs. Pero por primera vez, al menos en Estados Unidos, se ha arrestado a una persona por robar un dominio.
Se trata de P2P.com, robado en 2006 por Daniel Goncalves a Marc Ostrofsky y Albert Angel, que tuvo acceso de forma ilegal a una cuenta de GoDaddy e hizo la transferencia para luego venderlo en una subasta de eBay por 111 mil dólares a Mark Madsen, un jugador de la NBA.
Ostrofsky y Angel contrataron a Jossua Pelissero para crear evidencia contra el ladrón del dominio, en primavera de 2007 hicieron una demanda que no tuvo efecto. En noviembre del mismo año hicieron una demanda civl encontra de Goncalves, Madsen y GoDaddy por negligencia. La demanda aún sigue en pie.
Aunque el dominio aún no ha sido devuelto a sus dueños originales, Daniel Goncalves fue arrestado el pasado 30 de julio y sus ordenadores fueron confiscados. Aún no es claro hacia donde se moverá el caso y qué tipo de cargos serán impuestos al ladrón, pero causa un precedente legal, que esperamos detenga a personas de seguir robando dominios creyendo que nadie los descubrirá o que están por encima de la ley.
VÃa | ALT1040.
Según un estudio elaborado por The Urban Institute, una institución pública dedicada a la investigación social y económica con sede en Washington, el iPod ha contribuido a elevar la tasa de criminalidad en los Estados Unidos durante los dos últimos años, después de que ésta descendiera de manera consecutiva desde el año 1991.

El iPod causa más crÃmenes en EEUU
El caso es que el iPod se ha convertido en el objetivo favorito de cualquier delincuente: sin ningún mecanismo antirobo, pequeño, fácil de sustraer cuando sus dueños caminan abstraÃdos escuchando la música, y fácil de vender a buen precio sin hacer demasiadas preguntas. Toda una tentación para cualquier delincuente.
El estudio afirma que los robos con violencia o amenaza de violencia aumentaron un 3,9% en 2005 y un 6,8% en 2006, mientras que el total de robos descendió un 6% en esos dos años. Precisamente esos años coincidieron con el estallido de los iPods, de los que se vendieron millones de unidades.
También afirma que la popularidad del iPod entre los jóvenes puede convertirlo en objetivo de delincuentes precoces, y de hecho las detenciones de menores crecieron un 11% en 2005 y un 21% en 2006, frente al 3% de media entre los adultos.
Más pruebas: durante el primer trimestre de 2005, los delitos en el metro de Nueva York crecieron un 18%, pero si se excluyen los robos de iPods y teléfonos móviles, los delitos reales descendieron un 3%. Por su parte, en Washington DC los robos de iPods en el metro durante el primer cuatrimestre de 2007 supusieron el 4% de todos los robos de la ciudad, frente al 1% de 2005.
Sin embargo, como sostiene el comentarista Brian Bergstein, la mayorÃa de robos de iPods pueden calificarse como hurtos (robos sin violencia), y éstos disminuyeron en ese periodo de tiempo. De cualquier manera, cuando vaya escuchado su iPod por la calle (o cualquier otro reproductor digital), asegúrese de guardarlo en un bolsillo cerrado herméticamente.
La propiedad privada se debe respetar, y atentar contra ella es un hecho punible tanto en el mundo real como en un universo virtual. Asà lo ha determinado un juez holandés, que ha considerado un delito el robo de bienes virtuales, y ha considerado que debe tratarse de la misma forma que el robo de objetos materiales.
Los hechos sucedieron el pasado 6 de septiembre, cuando el acusado, de 16 años, se encerró en una habitación con la vÃctima, de 13 años. Después de forcejear y supuestamente ser amenazado con un chuchillo, el más pequeño se vio obligado a entrar en su cuenta del universo RuneScape.
Una vez dentro del juego, el mayor se apropió del dinero y las posesiones virtuales (un amuleto y una máscara) que el más pequeño habÃa conseguido en el juego, los trasladó a su cuenta y se marchó.
Según la sentencia del juez, los bienes no tienen que ser materiales para que la ley los considere robados. Durante el juicio no se tomaron en cuenta los supuestos golpes y amenazas del acusado a la vÃctima, sino sólo el hecho de sustraer sus bienes virtuales.
La acusación pedÃa para el ladrón una pena de 180 horas de trabajo social o 90 dÃas de reclusión. Finalmente, el juez fijó el castigo en 160 horas de trabajos o 80 dÃas de encierro.
Lo que está claro es que el caso puede sentar un precedente en el paÃs, ya que es la primera vez que un delito cometido dentro de un escenario virtual tiene consecuencias penales reales para el infractor. Ahora, el debate en Holanda se centra en si esta medida ha ido demasiado lejos o no.