Científicos de la NASA y la Case Western Reserve University han desarrollado un proceso para conseguir extraer oxigeno del polvo lunar y han comprobado que la tecnología funcionaría en la Luna, lo que supone un paso muy importante para la creación de infraestructuras permanentes en la superficie lunar.
Han ideado unos tamices a través de los cuales consiguen las partículas de óxido de metal idóneas presentes en el polvo lunar para generar oxígeno mediante procesos químicos. Lo que faltaba era averiguar cómo funcionarían los tamices en gravedad lunar y eso es lo que probaron durante dos días en el conocido avión de la NASA Vomit Comet que sirve para simular entornos con ingravidez. Los resultados fueron satisfactorios, el proceso para obtener las partículas de óxido de metal funciona igual que en la Tierra.
Ahora bien, el tema de construir instalaciones permanentes en la Luna es muy controvertido, sobre todo desde que un grupo de asesores liberó informe donde se comentaba hacía falta mucho dinero para volver al satélite, fondos que se podrían utilizar para otros proyectos más interesantes. Dicho esto en lo que sí parece existir unanimidad es en que si queremos seguir explorando el espacio en algún momento será necesario crear “refinerías espaciales” que permitan a las naves abastecerse sin volver a la Tierra. Lo primero para eso es conseguir oxígeno y aquí la buena noticia: según los investigadores esta tecnología probada en el Vomit Comet también sería funcional en Marte. Estamos ante otro avance que nos permitirá en el futuro construir instalaciones permanentes en el espacio.
Vía | ALT1040.
Cada generación de microprocesadores posee una manufactura más pequeña, pero ¿qué tan diminutos serán los nanoprocesadores del futuro? Si IBM está en lo correcto, tendrán el tamaño de moléculas de ADN.
Científicos reclutados por IBM, se encuentran trabajando en estructuras de ADN para trabajar sobre superficies de chips. La manera en que esto funcionaría se debe a los millones de nanotubos de carbón y nanopartículas que se forman y harían las veces de cables y transistores. Los pequeños circuitos servirían para crear procesadores no solo más pequeños, sino más poderosos.
Estos desarrollos en IBM se basan en el trabajo de Paul Routhmund, un científico del Instituto de Tecnología de California, que descubrió que las moléculas de ADN se pueden ensamblar automáticamente en pequeñas formas geométricas.
Si la investigación resulta un éxito, estaríamos entrando en una era de nanochips más pequeños, más rápidos y más eficientes de lo que jamás hemos visto al día de hoy. Aunque para que esto pase, estamos hablando de un periodo de tiempo de unos 10 años.
Vía | FayerWayer.
Científicos Israelitas han creado un avance que parece salido de libros y películas de ciencia ficción, robots capaces de reptar dentro de nuestras venas.

Estos robots, salidos de la Universidad de Techion, miden cerca de un milímetro y utilizan la tecnología MEMS (Sistema micro-eléctrico-mecánico) para poder reptar a una velocidad de 9mm por segundo, sin tener motores piezoeléctricos, sino usando campos magnéticos y el propio flujo sanguíneo.
El objetivo es usar estos robots para diagnosticar y posiblemente tratar algunos bloqueos arteriales y cáncer. Claro está, que estos robots no pueden llegar a todos nuestros vasos sanguíneos (por ejemplo, no pueden acceder a los capilares) y aún los investigadores se encuentran trabajando en cómo instalar pequeñísimas cámaras en estos robots. No obstante, quizás en un futuro no muy lejano no necesitemos recurrir a cirugías o medicamentos tan frecuentes, bastará con introducir unos cuantos robots.
Vía | FayerWayer.
¿Cuál es el combustible ideal para los automóviles? es una de las preguntas que muchos científicos se hacen. El petróleo, bencina y otros elementos fósiles baratos, pero que contaminan y no durarán para siempre. En un baño, mientras evacuaba sus desechos líquidos, la investigadora Gerardine Botte, de la Universidad de Ohio, encontró una posible respuesta.
El hidrógeno es una buena alternativa para impulsar los automóviles, pero obtenerlo a partir del agua no es tan buena idea, pues también necesitamos H2O para sobrevivir. Entonces, en medio de la micción, recordó que la orina es uno de los desperdicios orgánicos más abundantes de la Tierra y comenzó a investigar.
Uno de los componentes mayoritarios de la orina es la Urea, cuya fórmula es CO(NH2)2. Es decir, incorpora cuatro átomos de hidrógenos por moléculas, los que están menos apretados que en el agua y son más sencillos de separar.
Botte y su equipo de investigación usaron la electrólisis para separar el hidrógeno de la molécula de Urea, desarrollando un novedoso electrodo de níquel de bajo precio. Al aplicar 0,37 voltios, el preciado combustible se separa y queda en el cátodo.
Hasta aquí, todo es maravilloso, pero aparte del olor hay dos grandes problemas. El primero es que la electrólisis de la urea libera sulfato de amonio y partículas de nitrato al aire, compuestos que pueden derivar en problemas de salud como bronquitis y asma. El otro inconveniente es que las bacterias convierten rápidamente la urea en amonio, lo que limita la efectividad del tratamiento.
Lo positivo es que esta técnica permitirá obtener energía a partir de un desecho y ayudará al tratamiento de aguas servidas. Antes de fin de año, la doctora Botte espera poder comercializar el producto que le dará una utilidad y un valor insospechado a la orina.
Vía | FayerWayer.
Un grupo de investigadores del Centro Politécnico Superior de la Universidad de Zaragoza han conseguido desarrollar una tecnología que permite mover objetos con la mente a muy larga distancia. Todo en tiempo real y sin necesidad de usar técnicas invasivas para captar la actividad cerebral.
Se han realizado las primeras pruebas con resultados satisfactorios. Consiguieron que uno de los científicos responsables del proyecto moviera con su mente el robot que estaba en Zaragoza desde Osaka. El invento, que incorpora una cámara, salvó varios obstáculos y fue dirigido hasta el exterior del aula.
Han bautizado a la tecnología que permite esta maravilla como teleoperación. Consiste en captar las señales eléctricas que produce determinada persona mediante un gorro dotado de electrodos colocado en la cabeza del mismo. Esas señales son enviadas a un primer ordenador que las procesa y las envía a un segundo ordenador que ejecuta las acciones.
¿Las aplicaciones de esto? Son practicamente infinitas, aunque se comenta también que falta bastante para que esta tecnología se pueda utilizar en aplicaciones de uso público.
Vía| ALT1040.