No es muy común ver alguna compañía que invierta en el diseño de una bicicleta eléctrica, lo normal es ver este tipo de tecnología en motocicletas o automóviles, pero gracias a la gente de Engadget nos conseguimos con la HMK 561.

Se trata de una bicicleta eléctrica con cuerpo de fibra de carbono, que además de permitir el paso de corriente eléctrica también la almacena en un receptor. Esto permite alimentar las luces integradas y el sistema de frenos. Sin duda un prototipo bastante innovador e interesante, que podría tener bastante futuro si se maneja de una manera adecuada.
Un análisis de Apple Insider revela que el peso de este ultraportátil de Apple está pasando a ser un problema para sus ingenieros que quieren cambiar a otro material para hacer que dicho modelo sea aún más ligero.

El reciente proceso “unibody” de fabricación de los nuevos MacBooks en el que el aluminio está muy implicado podría representar un problema para los ultraportátiles de Apple, que con este tipo de material ganan algo de peso que sus ingenieros quieren aligerar mediante el uso de fibra de carbono.
Dicho material ya se usa con éxito en multitud de aplicaciones (aeroespaciales, navegación, etc.) y podría ser que el porcentaje de peso debido a la carcasa de aluminio, que sería sustituida por fibra de carbono, fuera importante. Sin embargo las declaraciones del jefe de diseño industrial de Apple, Jonathan Ive, no parecen confirmar los rumores, ya que Ive afirma que las máquinas son extremadamente sólidas y que Apple no quiere sacrificar eso.
Aunque el plástico, el cristal y metales como el acero o el aluminio son los componentes más habituales de la parte exterior de la mayoría de dispositivos, últimamente, las carcasas de muchos portátiles se fabrican con materiales menos convencionales, como el magnesio.

Estos materiales tienen como objetivo aumentar la resistencia de las carcasas ante golpes y caídas, además de buscarse que bloqueen lo menos posible las ondas, mejorando la recepción de Wi-Fi y protocolos similares. Investigadores de la universidad de Clemson están trabajando en nuevas maneras de proteger nuestros dispositivos.
Lo hacen mediante nanotecnología, con una serie de nanotubos de carbono enrollados, en forma de muelle, creando una capa que se coloca sobre la carcasa de plástico y la protege, haciéndola mucho más resistente. Es decir, no estamos hablando de nuevos materiales para las carcasas, sino de una protección para estas, pero que se mantiene invisible, dejando ver las características del original.
Hasta ahora, el problema de este proceso era conseguir fabricar los nanotubos suficientemente rápido y con un coste razonable para que la tecnología fuera aplicable, algo que parecen haber solucionado con nuevas técnicas y que da esperanzas de que no pase demasiado tiempo hasta que podamos verlo integrado en nuestro dispositivos.
Así que en un futuro no muy lejano, no tendremos que preocuparnos por que se nos caiga el teléfono del bolsillo y le quede una marca, o porque alguien accidentalmente deje caer la portátil. Con esto tendremos dispositivos electrónicos más duraderos y protegidos, lo que su puede ver reflejado en nuestro bolsillo.