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El robot fué construido en Japón como parte del Proyecto para el Desarrollo Estratégico de Tecnologías Robóticas Elementales y Avanzadas, un programa dedicado a aplicar la robótica en campos como la industria, la seguridad y la recuperación de desastres, entre otros.
Vía | Gizmodo.
El lanzamiento de la nave Kepler desde Cabo Cañaveral en Florida, marca el comienzo de la mas ambiciosa caza de planetas parecidos al nuestro en sistemas solares distantes.

El telescopio Kepler tardará unos tres años y medio para adentrarse en los confines de la Vía Láctea, en dirección hacia las constelaciones Cygnus y Lyra, con la esperanza de conseguir planetas del tamaño de la Tierra.
Cada media hora, Kepler grabará el brillo de cerca de 100 mil estrellas utilizando una cámara de 95 megapíxels construida por la firma Británica ev2. La cámara es tan sensitiva que puede percibir el imperceptible oscurecimiento de la luz de un carro mientras una mosca vuela a través de ella.
La misión centrará sus esfuerzos en la región Goldilocks, donde las condiciones son ideales para la existencia de agua líquida, y por ende la existencia de vida tal y como la conocemos. Para el final de la misión podremos tener una idea mas clara de el lugar que ocupamos en el universo.
La impresionante imagen fue tomada desde el Observatorio de La Silla, en Chile. Su nombre real es Nebulosa de la Hélice y se puede ver vagamente por aficionados mediante pequeños telescopios. Lo cierto es que los astrónomos fotografiaron desde el Espacio la impresionante imagen celestial considerada como El Ojo de Dios.

Tiene una pupila azul sobre fondo blanco, rodeadas por los párpados de color carne - por eso el nombre.
El Ojo es tan grande que la luz tarda en cruzarlo aproximadamente 2 años y medio, según publica el portal The Sun.
El objeto es en realidad un depósito de gas y polvo soplado por una estrella hace 700 años en la constelación de Acuario. La foto fue tomada con un telescopio gigante en el Observatorio Europeo del Sur en una montaña en La Silla, en Chile.
Los expertos dicen que nuestro sistema solar tendrá un destino similar cinco mil millones de años a partir de ahora.
Un satélite de la NASA que debía ser colocado en el espacio para trazar un mapa del dióxido de carbono en la atmósfera terrestre, terminó hundido en el mar, cerca de la Antártida, luego de que el cohete que lo transportaba fallara.

El Observatorio del Carbono en Órbita, valorado en 278 millones de dólares, despegó a bordo de la astronave no tripulada Taurus desde la base de la Fuerza Aérea Vandenberg, en California, con dirección a una órbita espacial a unos 645 kilómetros sobre los polos.
La nave, de 447 kilos, se encontraba dentro de una especie de concha que le sirve de protección, pero a los tres minutos del vuelo la cubierta no se despegó como se esperaba, haciendo fracasar la misión. “Como resultado directo de cargar con ese peso extra, no logramos orbitar”, dijo John Brunschwyler, administrador del programa de Taurus con el fabricante Orbital Sciences Corp.
La nave, también construida por Orbital Sciences, volvió a Tierra, cayendo en el océano Pacífico cerca de la Antártida. El observatorio era el primero de la NASA dedicado a rastrear las emisiones de dióxido de carbono a escala global. Las mediciones del satélite debían ayudar a elaborar mejores modelos climáticos.
El reciente descubrimiento de compuestos de percloratos en Marte por parte de la sonda Phoenix, de la NASA, hace posible que haya agua líquida en casi toda la superficie del planeta a pesar de las bajísimas temperaturas.

Los percloratos tienen en efecto la capacidad de mantener el agua en estado líquido muy por debajo de los 0 grados centígrados y aunque la sonda no distinguió entre los distintos tipos de esas substancias, lo más probable es que los presentes en Marte sean percloratos de magnesio y sodio.
Las soluciones concentradas de esas sales pueden mantenerse en estado líquido hasta temperaturas de menos 72 y menos 37 grados centígrados, respectivamente, por lo que el agua líquida podría desempeñar un papel más importante en el futuro de ese planeta de lo que se creía hasta ahora.
“Es posible tener líquido en casi todos los lugares donde hay hielo y las temperaturas rebasan esos umbrales, lo que significa prácticamente en la mayor parte de la superficie de Marte”, afirma Nilton Renno, de la Universidad de Michigan en Ann Arbor (EE.UU.) y miembro del equipo de la Phoenix.
Ese hecho explicaría los barrancos detectados en las laderas marcianas similares a los producidos por la acción del agua en la Tierra y que parecen haberse formado recientemente. Según Renno, si existen bolsas de agua en el Marte actual, podrían incluso soportar la vida en el planeta.