Noticias sobre Ciencia
En los últimos tiempos se ha hablado mucho de los problemas y logros de la industria aeroespacial. Esta vez se trata de un avance que viene de la mano de la compañÃa de cohetes Ad Astra, que recientemente ha finalizado la etapa de pruebas del motor de plasma más poderoso del planeta.
Las pruebas del VASMIR (Motor de Magnetoplasma de Impulso EspecÃfico Variable) tomaron cerca de mes y medio, pero finalizaron con un éxito rotundo del prototipo actual, que es una versión pequeña de 201KW, mientras que la versión final deberÃa ser capaz de desarrollar entre 10 y 20MW – lo que serÃa suficiente para viajar a Marte en unos 39 dÃas en vez de unos 6 meses como hasta ahora se calculaba.
Además, Ad Astra ha firmado un acuerdo con la NASA para probar el VASMIR en la Estación Espacial Internacional para el 2013. Ello abre las puertas a una implementación del nuevo dispositivo en proyectos astronáuticos de gran relevancia. Aunque claro, siempre queda por ver el rendimiento del motor en situaciones reales fuera de un laboratorio
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CientÃficos Israelitas han creado un avance que parece salido de libros y pelÃculas de ciencia ficción, robots capaces de reptar dentro de nuestras venas.

Estos robots, salidos de la Universidad de Techion, miden cerca de un milÃmetro y utilizan la tecnologÃa MEMS (Sistema micro-eléctrico-mecánico) para poder reptar a una velocidad de 9mm por segundo, sin tener motores piezoeléctricos, sino usando campos magnéticos y el propio flujo sanguÃneo.
El objetivo es usar estos robots para diagnosticar y posiblemente tratar algunos bloqueos arteriales y cáncer. Claro está, que estos robots no pueden llegar a todos nuestros vasos sanguÃneos (por ejemplo, no pueden acceder a los capilares) y aún los investigadores se encuentran trabajando en cómo instalar pequeñÃsimas cámaras en estos robots. No obstante, quizás en un futuro no muy lejano no necesitemos recurrir a cirugÃas o medicamentos tan frecuentes, bastará con introducir unos cuantos robots.
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¿Cuál es el combustible ideal para los automóviles? es una de las preguntas que muchos cientÃficos se hacen. El petróleo, bencina y otros elementos fósiles baratos, pero que contaminan y no durarán para siempre. En un baño, mientras evacuaba sus desechos lÃquidos, la investigadora Gerardine Botte, de la Universidad de Ohio, encontró una posible respuesta.
El hidrógeno es una buena alternativa para impulsar los automóviles, pero obtenerlo a partir del agua no es tan buena idea, pues también necesitamos H2O para sobrevivir. Entonces, en medio de la micción, recordó que la orina es uno de los desperdicios orgánicos más abundantes de la Tierra y comenzó a investigar.
Uno de los componentes mayoritarios de la orina es la Urea, cuya fórmula es CO(NH2)2. Es decir, incorpora cuatro átomos de hidrógenos por moléculas, los que están menos apretados que en el agua y son más sencillos de separar.
Botte y su equipo de investigación usaron la electrólisis para separar el hidrógeno de la molécula de Urea, desarrollando un novedoso electrodo de nÃquel de bajo precio. Al aplicar 0,37 voltios, el preciado combustible se separa y queda en el cátodo.
Hasta aquÃ, todo es maravilloso, pero aparte del olor hay dos grandes problemas. El primero es que la electrólisis de la urea libera sulfato de amonio y partÃculas de nitrato al aire, compuestos que pueden derivar en problemas de salud como bronquitis y asma. El otro inconveniente es que las bacterias convierten rápidamente la urea en amonio, lo que limita la efectividad del tratamiento.
Lo positivo es que esta técnica permitirá obtener energÃa a partir de un desecho y ayudará al tratamiento de aguas servidas. Antes de fin de año, la doctora Botte espera poder comercializar el producto que le dará una utilidad y un valor insospechado a la orina.
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La CompañÃa Europea para la Defensa Aeronáutica y del Espacio (EADS, por sus siglas en inglés) está trabajando en un proyecto que permitirá añadir una especie de velas a los satélites, para permitir que regresen a la tierra luego de cumplir su objetivo en el espacio.

El sistema se denomina IDEAS (Innovative DEorbiting Aerobrake System), y básicamente su función es forzar progresivamente una desaceleración del satélite de manera que se salga de su órbita. De esta manera, un satélite que normalmente se mantiene en órbita entre 50 y 100 años, volverÃa a la tierra en unos 25 años.
IDEAS será probado en un satélite francés, denominado Microscope, que completará su misión en aproximadamente un año, y servirá para comprobar definitivamente el correcto funcionamiento del sistema. También se estudia la posibilidad de implantar el sistema en satélites fuera de servicio que aún se encuentran orbitando, formando lo que se conoce como basura espacial, para comenzar a traerla de vuelta a la tierra y darle un tratamiento adecuado.
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El robot fué construido en Japón como parte del Proyecto para el Desarrollo Estratégico de TecnologÃas Robóticas Elementales y Avanzadas, un programa dedicado a aplicar la robótica en campos como la industria, la seguridad y la recuperación de desastres, entre otros.
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